













La Chanchada necesitaba una identidad que reflejara su carácter cercano, popular y distintivo. El reto era construir una propuesta visual con personalidad propia, capaz de sostenerse en la marca, el packaging y la comunicación cotidiana.
Diseñé una identidad visual que combinara una estética reconocible con un tono cercano, para que la marca se sintiera auténtica, memorable y diferente.
La solución buscó traducir la esencia del proyecto en un sistema flexible que funcionara en distintos puntos de contacto sin perder coherencia ni fuerza.
Identidad visual con personalidad propia