













Proyecto académico desarrollado durante un semestre mediante ciclos de trabajo quincenales: distintos equipos de estudiantes de diseño y teatro presentaban, cada dos semanas, propuestas para una misma producción de Bodas de Sangre, cubriendo escenografía, vestuario, iluminación e identidad visual. Después de cada entrega, las alternativas se revisaban colectivamente con la profesora y el equipo teatral, y las más sólidas se incorporaban a la producción final. Mi participación principal se concentró en el equipo de iluminación, usando la luz como recurso narrativo y emocional; además participé en las etapas colectivas de evaluación de escenografía y vestuario.
El curso combinó exploración divergente (cada equipo producía interpretaciones distintas para el mismo desafío) con selección convergente (el grupo completo analizaba y elegía las soluciones más adecuadas), evitando comprometerse demasiado pronto con una única dirección. En escenografía se seleccionó una propuesta basada en barro y tierra por su carácter terrenal — no como decoración, sino como superficie dramática capaz de afectar el movimiento de los actores y la manera en que la luz incidía sobre el escenario.
Mi contribución se concentró en iluminación, entendida como elemento estructural de la puesta en escena y no como una capa añadida al final. Trabajé la luz sobre varios niveles a la vez: jerarquía (qué debía concentrar la atención), atmósfera (temperatura emocional de cada escena), espacio (ampliar o reducir visualmente el escenario), materialidad (revelar las texturas del barro, la madera, el vestuario) y contraste (aislar cuerpos dentro del fondo oscuro) — usando luces focales y ambientes fríos para generar profundidad, tensión y una sensación de amenaza.
La validación fue recurrente cada dos semanas: presentaciones, crítica colectiva, comparación entre alternativas, pruebas en el espacio teatral con materiales bajo iluminación real y ensayos con actores. La fase final de integración comprobó cómo convivían las decisiones seleccionadas — el barro debía responder a la iluminación, el vestuario destacar sobre el escenario sin romper la atmósfera — transformando propuestas independientes de distintos equipos en una producción compartida y unificada bajo una dirección común.
Producción integrada a partir de propuestas de 4+ equipos, seleccionadas por ciclos quincenales