













Durante mi práctica de servicio en Puentes UC, colaboré con un equipo de cuatro personas y una contraparte municipal para diseñar y producir las Peque Olimpiadas Llay-Llay: una jornada que reuniera a cinco jardines infantiles en una experiencia común. El reto no era solo estético — una olimpiada con lógica deportiva convencional podía resultar difícil de comprender o poco atractiva para niños en edad preescolar. Diseñamos, en cambio, un sistema completo: universo visual, mascotas por jardín, juegos, invitaciones, señalética, actividades familiares y ambientación general, priorizando reconocimiento y participación por sobre competencia.